Falta un largo camino por recorrer para que la visibilidad bisexual sea tan común en los medios como lo es ahora la visibilidad gay. Incluso dentro del espectro LGBT+, las personas bisexuales a veces nos encontramos con escepticismo y desdén ante nuestra «imposibilidad de elegir» entre hombres y mujeres. Este texto, publicado de manera anónima hace más de un año, es un poco un salto de fe y un poco un compromiso de no volver a esconder parte de quien soy.

No es una fase. No estamos confundidas ni indecisas. No somos heteros en recuperación ni somos lesbianas heterocuriosas. Las mujeres bisexuales existimos como una parte del espectro LGBT+ que tiende a ser invisibilizada, porque así como existe la bisexualidad, existe la bifobia.

A nuestras preferencias sexuales las rodea una telaraña de mitos: que somos más propensas a la infidelidad, que somos promiscuas, que automáticamente somos una amenaza para las parejas ajenas, que no sabemos lo que queremos. Pero sí sabemos: nos gustan los hombres y también nos gustan las mujeres. Podemos vivir una relación comprometida con cualquiera de los dos. Podemos querer, podemos desear, podemos estremecernos con ellas y también con ellos.

Según Eusebio Rubio, director de la Asociación Mexicana para la Salud Sexual, salir del clóset como bisexual puede ser incluso más difícil que declararse homosexual, ya que “los bisexuales se sienten presionados socialmente para definir su atracción solamente hacia hombres o hacia mujeres». Gracias, pero no necesitamos que nos ayuden a elegir.

La “B” de bisexual está justo al centro del acrónimo LGBT+, pero los medios hacen como que no existimos. En las películas y en las series de televisión, la bisexualidad femenina suele ser un desliz, resultado de una borrachera, venganza contra una pareja anterior, un “Yo nunca, nunca” que se salió de control o una fantasía pornográfica machista. Tal vez hay quien se identifique con esas bisexualidades accidentales, pero yo no. Muchas de nosotras no.

Me enamoré de una chica por primera vez en la preparatoria. Fuimos novias un par de meses y se arrepintió, no se sentía preparada para decirle al mundo que le gustaban las mujeres. Yo tampoco, pero la quería tanto que no me importaba hacerlo. Varios años (y un novio) después desarrollé un crush hacia otra compañera de escuela. La invité a salir y me rechazó porque no le gustaban las mujeres, incluso se ofendió un poco ante la sugerencia. Años más tarde me la encontré en un concierto y me presentó a su novia. Ella tampoco estaba lista.

Heroínas de la visibilidad bisexual
Foto: ABC / The CW

El rechazo volvió a meterme al armario. Nadie me enseñó cómo ser bisexual. Mis únicos modelos a seguir en este tema durante la adolescencia fueron Alex Kelly (Olivia Wilde) de The OC y Callie Torres (Sara Ramírez) de Grey’s Anatomy. Nunca aprendí a ligar, no sé coquetearle a una mujer. No tengo ni la más remota idea de cómo acercarme a una chica que me guste sin que mi torpeza se triplique.

La invisibilidad hace que te sientas sola, que te asumas como bicho raro y que empieces a tragarte todos los mitos sobre la bisexualidad. Hace que lo pienses dos veces antes de decirle a tu pareja heterosexual que también te gustan las mujeres. Te sientes culpable, insatisfecha y deprimida. Hasta que un día preguntas en Facebook “¿Quién de aquí es una mujer bisexual?” y gente que ni te imaginaste comienza a alzar la mano. Y no estás sola.

Hace poco me reencontré en redes sociales con una excompañera de trabajo. Es mi primera amiga abiertamente bisexual y hablar con ella sobre esto me ha ayudado a asumir de manera más concreta y consciente mi propia sexualidad. No es una fase. No estoy confundida ni indecisa. No soy una hetero en recuperación ni soy una lesbiana heterocuriosa. Soy bisexual, existo. Y no seré invisible nunca más.

(Este texto se publicó originalmente el 22 de marzo de 2019, bajo el título «Soy bisexual y existo», como parte de la columna De mi ronca vulva, un espacio de opinión para las mujeres que integrábamos el equipo de Mexico.com. Como ese sitio ya no está disponible en línea, lo reproduzco en este espacio.)

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